jueves, 16 de abril de 2009

¡No al apagón analógico!

Y esta expresión de protesta no apunta a una señal de TV ni a un sistema de comunicaciones obsoleto.

Garr Reynolds, en su libro “Presentation Zen” dedica un capítulo entero al “planeamiento analógico” de las presentaciones. ¿Su recomendación? Apagar la PC, buscarte un lugar que te inspire y trabajar – con papel y lápiz – en el contenido.

Generalmente, quienes trabajamos en tecnología tendemos a buscar esa aplicación que nos simplifica cada una de nuestras tareas. Esto hace que por lo general trabajemos en la PC desde la concepción de la idea, permitiendo que – inconscientemente – los programas que utilizamos moldeen – sin pedirnos demasiado permiso – parte del proceso de desarrollo creativo de nuestra preciada idea, todavía en estado embrionario.

Es muy tentador sentarse frente a la computadora e intentar plasmar en un archivo de Word o Excel el contenido de una idea. Supongo que el impulso proviene de la sensación de lograr que quede plasmada rápidamente en un formato conocido, editable y distribuible. Quizás pensando que cuanto antes lo hagamos, mayor será nuestra productividad.

¿Dónde quedan entonces los colores y texturas diferentes de nuestras ideas? ¿Perdidas en el proceso de “digitalización”? Probablemente.

El lápiz y el papel tienen algo que esta más relacionado con el concepto de la idea, con el hilo de la historia, con la capacidad de mezclar imágenes, textos y garabatos prácticamente sin límites.

Es por eso que en este POST quiero reivindicar al uso de nuestro viejo cuaderno anotador como herramienta básica para acompañar el proceso de gestación de ideas, hasta el momento en que se encuentran lo suficientemente desarrolladas como para soportar el “proceso de digitalización”.

Ahora bien, esta negativa al apagón analógico no tiene como objetivo eclipsar a la etapa digital de la idea, sino simplemente mantenernos alertas para evitar que una tome espacio sobre la otra.

Transcribo a continuación una frase de Steve Jobs que siento que expresa de manera excelente lo que las computadoras deberían significar como parte de nuestro proceso creativo.
La bicicleta es un medio de transporte fascinante, que amplifica el esfuerzo de desplazamiento, logrando que el ser humano consiga ser muy eficiente en su desplazamiento. Esa misma funcionalidad deberíamos conseguir con el uso de la tecnología, utilizarla para amplificar nuestras posibilidades sin permitirle que acote nuestra creatividad.

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