viernes, 3 de febrero de 2012

El espejo

En uno de mis primeros viajes del año, leí en la editorial de la revista “Mañana Beach(la versión de verano de “Mañana Profesional“) un cuento llamado “El espejo”, que me gustó mucho y que transcribo a continuación.
Era un anciano que pasaba sus días sentado al lado de un pozo de agua, en la entrada de un pueblo. En cierta oportunidad un joven se le acercó y le dijo:
- Nunca estuve en este pueblo, ¿Cómo son sus habitantes?
El anciano le respondió con otra pregunta:
- ¿Cómo son los del lugar de donde vienes?
- Egoístas y malvados. Por eso me siento feliz de haber salido de allí – le dijo el muchacho.
- Así también son los habitantes de esta ciudad – respondió el anciano.
Casi una hora después se le acercó otro joven y le hizo la misma pregunta:
- Acabo de llegar a este lugar, ¿Cómo son sus habitantes?
El anciano nuevamente le contestó:
- ¿Cómo son los de la ciudad de donde vienes?
- Son buenos, generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. He dejado tantos amigos, que me ha costado mucho alejarme de allí – afirmó el muchacho.
- Así también son los habitantes de esta ciudad – contestó el anciano.
En cuanto el joven partió, un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado ambas conversaciones preguntó al anciano:
- ¿Cómo puede dar dos respuestas opuestas a la misma pregunta?
- Ocurre que cada uno lleva el universo en su corazón. Si has tenido amigos en el pasado y en otro lugar, es muy probable que también los encuentres aquí y ahora. Si sabes quién eres, hallarás lo que esperas en cualquier momento y en todo lugar.

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